viernes, 3 de abril de 2020

La comunicación como proceso de interacción


REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

DE LOS LLANOS CENTRALES
 “RÓMULO GALLEGOS”
                                                                              ÁREA DE POSTGRADO                                    
DOCTORADO EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN
ASIGNATURA: EVENTO CIENTÍFICO PARA LA CONTEXTUALIZACIÓN EDUCATIVA
Ensayo Reflexivo

Autoras: MSC. Lilibeth Benítez
MSC. Eilym González
                                                                                                                                                                  MSC. Luiseth Seijas
Esp. Maiset González
Facilitador: Dr. Carlos Higuera
Valle de la Pascua, marzo, de 2020

El presente ensayo, se centra en la importancia que tiene la comunicación como proceso de interacción en las relaciones humanas armónicas bien sea en el contexto laboral, personal, y educativo, que permitan mantener esas buenas relaciones como cultura de cambio activo, sin embargo, los procesos comunicacionales se ven afectadas debido a que requiere el entendimiento mutuo del emisor, por lo que, cada ser social interactúa en conexión mutua, competitiva para llevar a cabo el flujo de la información a través de la comunicación. Esta tendencia hace que el sector educativo universitario, busque transcender fronteras mediante una comunicación eficaz en donde el mensaje transmitido por el emisor sea entendido por el receptor.
En esta perspectiva, la comunicación desde sus orígenes como disciplina, se ha asociado casi exclusivamente a la difusión masiva, y puede definirse este proceso de comunicación como la forma por la cual existen, y de cómo se dan las relaciones humanas, los medios empleados para transmitirlos a través del espacio y preservarlos en el tiempo, por tanto, Gairín (1999) expresa que la comunicación “es una interacción que se basa en la dialogicidad”, en otras palabras, por ejemplo; en un encuentro entre partes a un mismo nivel, donde el conocimiento no se transmite de uno a otro (entre pares), sino de manera conjunta, por lo que, la interacción en los procesos comunicacionales es bidireccional.
Es de acotar, que la comunicación puede tener dos aceptaciones: la primera cuando existe un proceso de intercambio de información constituida por el reflejo más o menos fiel de realidad (escritos, es decir; periódicos, videos, documentos escritos, entre otros) para propiciar un cambio de actitud definitivo o temporal en el sujeto más aun cuando el mensaje trasmitido es significativo, tomándose desde sus orígenes a la comunicación desde una dimensión interpersonal y relacional. Por consiguiente, la comunicación según Vasco, (2011) la comunicación se articula a las diversas actividades que los sujetos llevan a cabo con su entorno. A través de la acción comunicativa, los hombres buscan el entendimiento y producen consenso sobre una determinada situación en el mundo de la vida. La comunicación puede ser definida entonces como el proceso de transmisión y recepción de ideas, información y mensajes.
Desde esta perspectiva, Habermas (2010) entiende por acción comunicativa:
“[…] la interacción de al menos dos sujetos capaces de lenguaje y de acción que (ya sea con medios verbales o con medios extraverbales) entablan una relación interpersonal. Los actores buscan entenderse sobre una situación de acción para poder así coordinar de común acuerdo sus planes de acción y con ello sus acciones” (p.124).
Tomando estas ideas en consideración podemos decir, que al hablar de la comunicación se supone acercarse a un mundo lleno de relaciones humanas, de vínculos, de diálogos, monólogos, que propician la base de toda interacción social, instaurada desde un sistema emergente en todo proceso de civilización social sobre lo real, las realidades y la realidad para explicar el concepto del mundo de la vida. De esta forma, en el mundo de la vida se construyen y transforman esas realidades a través de acciones mediadas por la interacción entre los hablantes y lo real que lo rodea.
Adicionalmente, el acto de comunicar es un proceso complejo en el que dos o más personas se relacionan y, a través de un intercambio de mensajes con códigos similares, tratan de comprenderse e influirse de forma que sus objetivos sean aceptados en la forma prevista, utilizando un canal que actúa de soporte en la transmisión de la información. Se considera más un hecho sociocultural que un proceso mecánico. Por eso, estudiar la comunicación compromete la cultura, el lenguaje y las prácticas sociales de los sujetos, es decir, los contextos que le otorgan el significado a la comunicación y a la producción del sentido social. Esta puede ser agrupada en dos formas: La comunicación verbal y La comunicación no verbal, esta última constituye para muchos autores, la más fidedigna forma de comunicar. Cuerpo y lenguaje conforman una unidad existencial por la que el hombre entra en el mundo y lo experimenta. Así, el cuerpo, situado en un espacio y en un tiempo, es indisoluble del lenguaje, es también lenguaje y comunicación vital con el mundo, esto es, sentido, como el lenguaje también es cuerpo.
En este sentido, Habermas (2010) afirma que “Todos los miembros de un grupo para los que rige determinada norma pueden esperar unos de otros y tienen derecho a esperar unos de otros que en determinadas situaciones se ejecuten u omitan, respectivamente, las acciones obligatorias o prohibidas” (p.117). El mundo social parte del mundo de la vida, se ve representado por este tipo de acciones. Lo que significa, vida o mundo social es entendido como una organización de las relaciones comunicativas establecidas en el seno de una trama de interacciones.
En virtud a ello, el proceso de interiorización y vinculación de la comunicación es indispensable para la educación porque permite que el aprendizaje se produzca bajo condiciones de intercambio de conocimientos, experiencias y vivencias de los sujetos y grupos que intervienen en el acto comunicativo, estableciendo una unidad entre lo cognitivo y lo afectivo.
Ahora bien, la comunicación puede entenderse como la interacción mediante la que gran parte de los seres vivos acoplan sus respectivas conductas frente al entorno mediante la transmisión de mensajes, signos convenidos por el aprendizaje de códigos comunes. También se ha concebido a la comunicación como el propio sistema de transmisión de mensajes o informaciones, entre personas físicas o sociales, o de una de éstas a una población, a través de medios personalizados o de masas, mediante un código de signos también convenido o fijado de forma arbitraria. Y más aún, el concepto de comunicación también comprende al sector económico que aglutina las industrias de la información, de la publicidad, y de servicios de comunicación no publicitaria para empresas e instituciones. Estas tres acepciones ponen en evidencia que nos encontramos, sin duda alguna, ante un término polisémico.
En este sentido, los seres humanos establecen relaciones con los demás por medio de interacciones que pueden calificarse como procesos sociales. Así, la comunicación es fundamental en toda relación social, es el mecanismo que regula y, al fin y al cabo, hace posible la interacción entre las personas. Y con ella, la existencia de las redes de relaciones sociales que conforman lo que denominamos sociedad. Así entonces, los seres humanos establecen relaciones con los demás por medio de interacciones que pueden calificarse como procesos sociales. Y como ya quedó claro, toda interacción se fundamenta en una relación de comunicación. 
Al respecto, la interacción comunicativa es un proceso de organización discursiva entre sujetos que, mediante el lenguaje, actúan en un proceso de constante afectación recíproca. La interacción es la trama discursiva que permite la socialización del sujeto por medio de sus actos dinámicos, en tanto que imbrican sentidos en su experiencia de ser sujetos del lenguaje. En este sentido, interactuar es participar en redes de acción comunicativa, en redes discursivas que hacen posible, o vehiculan, la aprehensión, comprensión e incorporación del mundo. Interactuar, entonces, nos permite comprender el entorno físico y dotar de sentido y significado a nuestra experiencia en el mundo.
Cabe resaltar, que el proceso de mediación masiva tiene un doble impacto sobre el individuo. Por una parte, le facilita el contacto con otros hombres distantes y con lo que sucede en el otro extremo del mundo y ya no sólo en su entorno inmediato pero, por otra parte, los medios le delimitan el conocimiento del otro y de lo otro.
En este particular, este hecho en el contexto actual de globalización, adquiere una especial relevancia en países como México, en particular, y América Latina, en general, ya que los medios masivos locales, como los periódicos, aunque tienen corresponsales a su servicio y en algunos casos incluso cuentan con enviados especiales, su suministro informativo cotidiano proviene de las grandes agencias de noticias y éstas también forman parte de ese mundo institucional que selecciona y jerarquiza los acontecimientos conforme a un particular punto de vista “interesado” y según los criterios propios del comportamiento empresarial.    
Finalmente, el mundo que existe para la mayoría de las personas en una cultura de masas como la que caracteriza a las sociedades modernas, es el construido por los medios masivos de comunicación. La capacidad de las grandes corporaciones permite no sólo la transmisión informativa sino que, en la difusión del conocimiento sobre el acontecer social se transmiten los mensajes construidos por éstas en los cuales necesariamente incorporan su ideología y sus patrones culturales.

Referencias Bibliográficas
Gairín, S. (1999). LA comunicación en Educación. Chile.
Habermas, J. (2010). Teoría de la acción comunicativa. Madrid: Trotta.
Vasco, C. (2011). Límites de la comunicación interactiva en educación. Revista Colombiana de Educación. Colombia.